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El actual Sanatorio Medico de Diagnostico y Tratamiento S.A. fue fundado el 1º de agosto de 1958, bajo el nombre de Instituto Medico de Diagnostico y Tratamiento S.A., en esa época se convierte en uno de los centros de diagnóstico de referencia de la región y es conocido para el popular de la comunidad, como el Instituto del Diagnostico, desde entonces y hasta hoy. (Extraído de la moderna web del Sanatorio

Audio de la Síntesis del caso en PERIODISMO SALVAJE radio.

Pablo Benito – El 3 de Julio de 1990, nacen en la Ciudad de Santa Fe, más precisamente en el Instituto del Diagnóstico de 25 de mayo 3240, las gemelas Melisa y Melina. Ambas prematuras. Son atendidas por el Dr. Carlos Daniel Alico (Actual Sec. Gral. del Colegio de Médicos ) quien le indica “oxigenoterapia 100%” y “Asistencia respiratoria mecánica”, tratamiento que se realiza sin un oximetro, a pesar de disponerlo dicho sanatorio en aquel momento. Alico, meses después deriva a la paciente a un oftalmólogo, quien diagnóstico la pérdida total de la facultad visual por “retinopatía del prematuro”. Patología que se da en bebes prematuros en que la oxigenoterapia sin un monitoreo adecuado puede producir la saturación de oxígeno en sangre y el crecimiento vascular anormal y provocar un desprendimiento de retina en la superficie interior del ojo.
Cristina Distéfano, madre de las mellizas consultó a innumerables oftalmólogos hasta tener la certeza de los profesionales que relacionaron la pérdida de visión de Melina con el irregular e irresponsable tratamiento, sin monitoreo, de la saturación de oxígeno en sangre. La madre de Melina, entonces, decide demandar civilmente, por mala praxis al Sanatorio de Diagnóstico y al Dr. Carlos Daniel Alico tanto en la parte Civil como en lo Penal.
El Juez de primera instancia hizo lugar a la demanda condenando solidariamente a todos los accionados a pagar la suma de $ 257.300 (tiempos de uno/uno), con más accesorios legales.

Carlos Daniel Alico libro

Carlos Alico, además, es escritor “Niños el futuro es hoy…” por supuesto, mejor no hablar del pasado… “Mejor no hablar de ciertas cosas”

Albrecht, Cantard y Alico - firma convenio

“Entre ellos y yo hay algo personal”, hombres muy académicos y formados del Colegio de Médicos junto al rector de la UNL, Albord Cantard.

El Dr Alico y la S.A. de la salud, apelan dicho fallo cayendo el mismo en la Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Santa Fe quien abrió la causa a prueba, recepcionándose documental, testimonial y confesional de la madre de la menor.
Aquí comienza una verdadera asociación de encubrimiento y encubridores que van desde la complicidad manifiesta de profesionales de la medicina y la misma Justicia como Institución y corporación. Los demandados aportan, como prueba la historia clínica, no de la niña dañada y víctima (Melina), sino de su hermana sana (Melisa).
Es con ese elemento de prueba falso y fraudulento es que se arma la defensa del Dr. Roberto Pablo Busser (representando al Dr. Alico) y de los Dres. Rodolfo Benavidez y Nicolás Torres del Sel. Así fue que el Tribunal revocó el fallo de baja instancia y, en consecuencia, rechazó la demanda contra todos los accionados con costas a la actora (es decir que la madre de la niña ciega debía abonar los honorarios de los abogados de Alico y el Sanatorio, redoblando el esfuerzo limpiando casas, para garantizar la educación de sus hijos y responder por los “gastos judiciales”).

Con el patrocinio letrado de los Dres. Gabriel Somaglia y Abel Ponce, Cristina Distefano, madre de Melina, interponen ante la Corte Suprema de la provincia, recurso de inconstitucionalidad en razón del material informativo fraguado que había sido la base del fallo de los camaristas: Drago, Saux y Muller.
El argumento central era que no se podía establecer una relación de causalidad entre la práctica médica efectuada por el Dr. Alico, la carencia de tecnología básica para realizar tan riesgoso tratamiento en un prematuro y la patología ocasionada en Melina. Obviamente, la historia clínica correspondía a Melisa quien había nacido sin mayores inconvenientes que el bajo peso. Era obvio que no había coincidencia alguna entre los sucesos relatados y establecidos y la Historia Clínica. No era una estrategia jurídica de gran astucia ni de brillantez mediática, debía contarse con la anuencia de los magistrados quienes siquiera analizaron tan primaria falsedad de las pruebas procurada por la demandada.
Pese a esto, el recurso de inconstitucionalidad llega a la Corte Suprema de la provincia. Los Ministros de la Corte, Gutierrez, Netri, Gastaldi y Erbetta. Declara “inadmisible el recurso de inconstitucionalidad presentado con “costas a la vencida…”. Costas a “la” vencida. La vencida era, ni más ni menos que Cristina Distefano, empleada doméstica madre quien durante 20 años se había sacrificado por sus hijos y ahora la misma Corte Suprema decidía en su contra con la infantil argucia de una historia clínica falsa presentada como prueba… Claro que Cristina podía considerarse “la vencida”, vapuleada, humillada, ignorada. Pero no, el Poder con sus garras filosas no entienden de amores, pisotean los jardines y no comprenden cómo a los pocos días nuevamente asoman las flores como si nada. O como si todo. Cristina Distefano insistió a sus abogados, si había una chance más de hacer justicia, ella la iba a agotar. Y allá fue el recurso de inconstitucionalidad a la Corte Suprema de la Nación. Dos años después y sin haber recibido noticia alguna, Cristina armó su bolsito y Melina el suyo, partieron al encuentro con Dios que atiende, dicen, en Buenos Aires. Ella había asistido al Paraninfo a una charla que dio Lorenzetti, se puso en primera fila y cuando culminó se acercó al rafaelino, pero se le interpusieron personal de seguridad, el Presidente de la Corte vio a la mujer y se acercó a ella. Cómo pudo Cristina explicó la situación y le dio un papelito con el nro. de expediente. El magistrado la miró fijo y le dijo “la espero en mi despacho” y salió raudamente ladeado por “juristas” autóctonos que, justamente, eran quienes habían negado justicia y verdad para Melina. Suficiente.
La enorme puerta se abrió y ahí estaba el Dr. Ricardo Lorenzetti, frente a Cristina y su hija Melina, “le debo mis disculpas” y golpeándose la frente con sus dedos esputó “estoy harto de lo que hacen en las provincias y en Santa Fe” y agregó “le doy mi palabra que en unos meses va a tener la respuesta que merece”.00000fallocortesuprema
El 2 de Octubre de 2012 y con la firma Ricardo Lorenzetti, Elena I. Higton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Eugenio Raúl Zaffaroni, la Corte Suprema de la Nación se expide en autos “Distefano c/Instituto Médico de Diagnóstico y Tratamiento S.A. y otros – indemnización daños y perjuicios s/recurso de inconstitucionalidad” revocando el fallo de la Cámara de Apelaciones de Santa Fe que decidiera a favor de la demandada y vapulea el inconsistente rechazo de la Corte Suprema provincial que desestima la importancia vital para el derecho constitucional al juicio justo y el debido proceso que se vio alterado “ en diecisiete años de juicio que habrían transcurrido tomando como base la historia clínica de la niña sana…” Una obviedad que en 24 años no pudo, no quiso o decidió “no ver” la Justicia santafesina ante una violación tan abierta y descarada como la mencionada.
Hoy y a pesar del fallo ejemplar de la Corte Suprema nacional – o quizás a raíz de ello- el expte. Nro.233/2013 de Distefano Cristina c/Instituto del Diagnóstico, sigue dando vueltas, durmiendo en el despacho del Juez Laboral (en reemplazo de dos camarista civiles) Sebastian Coppoletta para luego recién pasar a su par José Luis Machado.
Así las cosas, cualquiera de las partes puede interponer un Recurso Extraordinario Federal. Luego de 24 años de complicidades entre abogados, jueces, empresarios de la salud y auxiliares de la Justicia, el caso ve la luz pública porque, hay que decirlo claramente, Cristina Distefano no sólo toco puertas y solicitó ayuda en Tribunales, también lo hizo en los medios de comunicación santafesinos en donde muchos se hicieron los tontos y otros fueron directos reconociendo que “el Diagnostico es auspiciante del medio, no podemos ir contra ellos”.
Periodismo Salvaje, irá develando todas y cada una de las miserias que, en estos 24 años, hicieron que Cristina, Melina y su familia resulten humilladas por la Justicia y la impunidad que, en todo este tiempo mantuvo, tanto al Instituto del Diagnóstico, como al Dr. Alico, fuera del alcance del reproche judicial y social, creciendo como sociedad comercial uno y como pediatra el otro sin siquiera tender una mano a una familia destrozada ya no sólo por la mala praxis cometida hace 24 años, sino por el ocultamiento y la indignación que produce, en las víctimas, recibir los cachetazos de todo un Poder, del dinero y la corrupción moral e institucional:
Melina fue clara, en diálogo con este cronista, “yo no quiero ver ya, yo tengo una vida, me acostumbré, pero lo que quiero es que paguen, porque yo no nací ciega. Mi mamá vivió para mí y abandonó otras cosas y yo me siento culpable por eso”.
Melina se siente culpable… El Dr. Carlos Daniel Alico (hoy máxima autoridad del Colegio de Médicos) y los accionistas del Diagnóstico ¿Qué sentirán? ¿Sentirán algo? Ellos continuaron su vida y trataron la vida de miles y miles de niños que llegaron al mundo en estos 24 años de negación de verdad y justicia y Alico hasta promocionó su imagen en la Televisión conduciendo el Ciclo “Tu Doctor”.
Por Melina y por las ciento de melinas que pudieron vivir lo mismo y las que podrán vivirlo de no hacerse Justicia, tienen que pagar lo que hicieron. Es por Melina, Cristina, por Melisa y su familia y por el respeto a la salud y el amor a la vida que esta investigación recién comienza.