Pablo Benito – En Periodismo Salvaje (Radio 10, FM 87.9 de 12 a 14) hicimos una extraña entrevista (escuchar) a la Diputada Alicia Gutierrez del FPCyS. Extraña porque se percibe una susceptibilidad con la pregunta o repregunta ante un tema como lo es el narcotráfico y su relación, ya no con el gobierno provincial en particular sino con la política en general, lo que es decir con la sociedad mediatizada por sus representantes. (Escuchar el audio). Al decir de la Diputada, los periodistas “como cualquier ciudadano, deben demostrar lo que dicen o la sospecha que se hace pública sino está en consonancia con la campaña que montó el Partido Justicialista contra el gobierno provincial”: Semejante respuesta fue motivada por la sola reflexión de que la declaración jurada del gasto de la última campaña provincial  a Diputados nacionales, Binner – Barletta, fue de $ 1.919.487,16 (ver), era un insulto a la inteligencia, que no se condice  con una realidad de saturación de propaganda multimillonaria y logística electoral financiada en negro, cosa que cualquier ciudadano puede corroborar cuando sabe de pintadas, pasacalles o casas a particulares que se erogan sin facturas. Una verdad de perogrullo que siquiera debe comprobarse para poder  afirmarla cuando, lamentablemente, es una realidad asumida como normal en cada campaña electoral y que involucra a LOS partidos políticos.

El oficialismo provincial ha salido a defenderse atacando para desmarcarse de una relación con el narcotráfico de la que dan cuenta las últimas denuncias periodísticas de medios nacionales.
Desde Periodismo Salvaje, sólo podemos decir que la única forma de seguir haciendo periodismo sin ser extorsionados a “mostrar pruebas o callar” es, precisamente, invertir la carga de la misma. Si un Gobernador, funcionario, diputado o militante, piensa que mentimos en nuestras investigaciones entonces que nos denuncie, que vaya a la Justicia y diga “este señor forma parte de una campaña desestabilizadora en contra de la democracia, lo cual conforma una conducta delictiva acorde con tal o cual delito penal”.
En 20 años de periodismo, hemos investigado a los poderes estatales, empresariales y sociales en los distintos gobiernos que pasaron. Las piñas las hemos recibido, y fuerte, siempre. Lo que es novedad es este estado de virulencia y apriete público a la actividad periodística y política, sólo por mencionar casos y “dar micrófono” a representantes opositores, también, elegidos por el voto popular. Lo que era “una lástima” hoy pasó a transformarse en “preocupante” para los que, cuando nos dicen “no hables”, redoblamos la curiosidad de ver cuál es la verdad que se esconde detrás del nerviosismo del censor.