Entre “la mano invisible” del mercado y la “mano negra” de la Economía Social hacen que algunos sean los goleadores de la DÈCADA GANADA.

El Mutualista – La cuenta corriente bancaria es un convenio bilateral en donde las partes son: el cliente y el banco, quedando en cabeza del último la potestad autónoma de fijar las condiciones de apertura y las causales para el cierre de las mismas.

Más allá de acatar las estipulaciones que les son impuestas y que no puede discutir, el cliente deberá cumplir con dos requisitos esenciales: tener capacidad legal y contar con la solvencia moral y material que le permita al banco suponer razonablemente que la cuenta será utilizada con absoluta corrección.

No obstante ello, y una vez cumplimentados todos los requisitos, cada entidad financiera tiene reservado, a su solo criterio, el derecho de admitir o rechazar al cliente. Y es acá donde las Mutuales y Cooperativas se han convertido en mala palabra para muchos bancos que las rechazan como cuentacorrentistas y, en muchos otros casos, hacen uso de la cláusula unilateral para cerrarles las cuentas.

Más allá de las pautas reguladas por el Código de Comercio y en diversas disposiciones del Banco Central, entre las causales de cierre se encuentran: fallecimiento, incapacidad, quiebra, concurso, disolución o liquidación de la sociedad titular, etc., o por disposición judicial o de otra autoridad competente, incluyendo la inhabilitación por falta de pago de las multas legales.

Por  tratarse de un contrato, puede concluirse de común acuerdo o de manera unilateral por cualquiera de las partes, sin expresión de causa. Esta última situación es la que vienen enfrentando numerosas entidades, cada vez con mayor intensidad.

            La situación que plantea la dirigencia califica a estas actitudes de “discriminatorias y discrecionales” de ciertas entidades financieras, expresando la profunda preocupación frente a la dificultad planteada a la hora de abrir y/u operar con cuentas corrientes, la cual se incrementa en pequeñas localidades del interior donde sólo existe un banco.

Las distintas consultas realizadas a funcionarios del Banco Central, como organismo de contralor, confirman la inexistencia de disposiciones reglamentarias en relación a requisitos adicionales, particulares o distintos a los dispuestos por la normativa general que deban ser requeridos para la apertura de cuentas bancarias con Mutuales y Cooperativas.

Mediante una carta documento, se notifica a la entidad que en el plazo de xx días se procederá al cierre de la cuenta corriente, frente a lo cual el cliente deberá entregar los cheques no utilizados y la nómina de aquellos librados y aún no presentados al cobro, cuyo monto total deberá ser depositado en la cuenta. Si existiesen cheques de pago diferido librados y con fecha de pago pendiente, el cuentacorrentista depositará su importe en tiempo oportuno.

En privado, algunos gerentes bancarios afirman que se trata de evitar potenciales operaciones de lavado de dinero.

En una reciente nota publicada por el Cronista Comercial, el periodista comienza preguntándose: “¿Qué tienen en común la ruta del dinero K de Lázaro Báez, el affaire de Boudou con la imprenta de Ciccone y el lavado de dinero de Sergio Schoklender con las Madres de Plaza de Mayo?”. Para luego responderse: “En todos los casos hay un denominador común: la presencia en el medio de Cooperativas o Mutuales para poder llevar a cabo la maniobra financiera”.

“Hay muchas cooperativas y mutuales que no son lo que dicen ser, sino mesas encubiertas; entonces, muchos funcionarios de bancos están tratando de separar la paja del trigo pero, como están con mucho miedo por verse involucrados en temas de lavado, directamente les cierran las cuentas”, revela el presidente de una entidad financiera a ese medio periodístico.

No quieren “comprarse problemas al cohete”, así que ante la duda las echan directamente, de forma de evitar posibles problemas futuros.

Quien aún mantiene algunas cuentas es el Banco Nación, aunque ya echaron a más de la mitad. Otros sostienen que el cierre de la cuenta se debe a una “política comercial”.

El ataque del sistema financiero

La Federación de Cooperativas de Crédito emitió un comunicado, el que sostiene que “a pesar de seguir estrictamente las normas impulsadas por el Estado en lo referido a la prevención del lavado de dinero y del financiamiento del terrorismo, las Cooperativas nuevamente ven obstruida su posibilidad de seguir brindando crédito a los sectores que el propio sistema concentrado margina, ahora definitivamente, cerrando las cuentas y/o bajando los límites de financiamiento de aquellas organizaciones”.

“Cooperativas y Mutuales que prestan ayuda económica a lo largo y ancho del país, sufren en estas horas un nuevo ataque por parte de grupos financieros, que decidieron unilateralmente cerrar las cuentas corrientes de esas entidades privándolas de poder llegar a sus asociados con los servicios que cada una presta de acuerdo con las leyes 20.337 (de Cooperativas) y 20. 321 (de Mutuales)”.

Por su parte, la Confederación Argentina de Mutualidades también emitió un comunicado: “El sector vive un nuevo ataque por parte de grupos financieros concentrados que, amparados en interpretaciones erróneas de las normas vigentes en materia de Prevención de Lavado de Activos y Financiamiento al Terrorismo, ven la excusa perfecta para cerrar las cuentas corrientes a Asociaciones Mutuales y Cooperativas”. A su vez, aclara que la situación se agrava en el interior del país en donde suele haber, en el mejor de los casos, un solo banco.”