. La Vanguardia (Catalunya) –

Ya hay pánico. La espiral bajista del precio del petróleo, del yuan y de las bolsas mundiales de las últimas semanas han insuflado tal miedo en los inversores que las ventas se imponen días tras día sin atender al estado real de la economía. En los mercados no sólo cotizan los datos sino las expectativas y el mood –estado anímico, en el argot– de quienes actúan en él. Y ahora, ya no hay dudas de que se ha instaurado un mercado bajista. El pesimismo se impone.
La estrategia de Estados Unidos y el petróleo.

Este viernes, el Ibex perdió un 2,8% y cerró en los 8.543 puntos. OHL se dejó un 8,4%; Sacyr, un 6,3%; Gamesa, un 5,8%… Entre los grandes valores, Repsol perdió un 4,8% hasta los 8,63 euros, su mínimo en casi 20 años; el Santander cerró justo por debajo de los 4 euros (3,998) por primera vez en diecinueve años; y Telefónica conservó a duras penas los 9 euros (9,09) para retroceder 13 años en su cotización. La escabechina afecta a toda la bolsa y a todos los parquets. Y no es cosa de un día. El Ibex cede ya un 10,5% en el año, un 18% desde el pasado 1 de diciembre y un 28% desde abril del año pasado. Por cierto, con una economía creciendo al 3,5%. No es la economía – main street– lo que pasa factura.

En las bolsas europeas sucede algo parecido, donde la corrección se mueve entre el 9% y el 11% en el 2016. Como en las americanas. El Nasdaq supera el 10% de caída y el Dow Jones –o Down Jones, más bien– se despedía ayer en los 15.987,26 puntos para elevar sus pérdidas por encima del 8% en el ejercicio.

Los expertos culpan del derrumbe general al petróleo y a China. El Brentcerró ayer por debajo de los 29 dólares, lo que afecta a los países emergentes y a todas las materias primas. En cuanto a China, las dudas sobre su evolución provocan una fuga de capitales y la devaluación paulatina del yuan. “Esta realidad crea incertidumbre sobre la política monetaria de la Reserva Federal, que podría postergar o suavizar la necesaria subida de tipos para no apreciar más el dólar y evitar la consecuente pérdida de competitividad de sus empresas”, explica Alejandro Vidal, director de estrategia de Banca March.

Hasta que no se despejen las incógnitas sobre el gigante asiático y se estabilice el precio del crudo, no habrá nada que hacer. “El índice de volatilidad de Standard & Poor’s (una referencia clave para interpretar las bolsas) subió ayer a 30 puntos, el nivel más alto desde que China empezó a asustar al mundo el pasado agosto”, apunta Laura Sierra, analista de Interbrokers. Es el momento de la prudencia y de estar atentos a los siguientes movimientos. En el cortísimo plazo, el mercado tendrá en cuenta los resultados empresariales y los nuevos datos macro de China que saldrán el martes. Un poco más allá, el 27 de enero, se celebrará la reunión del comité de mercado abierto de la Fed. No se espera ningún movimiento en los tipos de interés, pero sí que será clave el mensaje que Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, envíe a sus huestes y al resto del mundo.