RicardoMascheroni – ¿PROHIBICIÓN DE ENTREGAR BOLSITAS PLÁSTICAS CUIDADO AMBIENTAL O ENGAÑA PICHANGA?  El paradigma del use y tire, y nuestro creciente consumismo irracional, aceptaron sin protesta, infinidad de elementos descartables como: envases, pañuelos, pañales, instrumental médico, envoltorios, servilletas, manteles, cubiertos, toallas, vasos, lapiceras, electrónica, botellas, latas, frascos, etc., destinados desde el vamos a la basura. Gran parte de las cosas que adquirimos tienen esa finalidad.

Pero como todo desperdicio es molesto, intentamos alejarnos de ellos y adoptamos a las bolsitas que como servicio nos entregaban sin cargo, supermercados, panaderías y demás comercios.

En Santa Fe y por imperio de la ordenanza Nº 11.601 se ha dispuesto “la prohibición de entrega de ellas sin cargo”, no su uso ni su venta, por lo que ahora el costo deberá ser soportado por el usuario, fundado en que constituye un elemento de un solo uso y que daña el ambiente.

FALSEDAD: Es una absoluta mentira que más de 182 millones de bolsitas sean arrojadas a las calles. Alegremente se largan cantidades sin sustento ni estudios al respecto, entiendo que se deberían indicar cuáles son las fuentes que avalan los mismos y quiénes los realizaron.

Pese a la mal intencionada denominación “de un solo uso”, estudios efectuados en distintas zonas por la basurología (ciencia que estudia los residuos), han determinado que la reutilización de ellas, ronda un porcentaje entre el 92 y el 96%, cumpliendo acabadamente con una de las 3 “R” famosas en este tema, que abarcan la reducción, reutilización y reciclaje.

Coincidiendo en que su reducción es factible y necesaria, discrepamos en que el problema de la basura pase por el continente y no por el contenido.

Parecería que lo malo es la bolsita y no toda la sarta de porquerías que ponemos adentro y muchos desprevenidos podrían pensar que la medida contribuye a la preservación ambiental.
No se ilusione, ya que el sistema de recolección domiciliaria se mantendrá en base a ellas.
Insisto, el único cambio “es la prohibición de entrega sin cargo”, no su uso; por lo que en lo sucesivo, deberá abonarlas Ud. de su bolsillo y por ello, el precio al menudeo, se incrementará.

Coincidiendo en la necesidad de disminuir los residuos, no es serio ni sincero, que se quiera disfrazar este cambio como verde y mientras tanto se permite que tetra brik, latas de aluminio y tantos otros envases innecesarios y caros, sigan circulando libremente para alegría de los industriales que se desentienden de ellos y trasladan el problema y el costo a los consumidores.

Si se quiere reducir la basura y sus conflictos, deberíamos discutir seriamente quién debe cargar con los costos de eliminación de envases que están destinados a basura, empezando por prohibir todos aquellos que no son retornables u obligar a los productores a hacerse cargo de los mismos.
Se calcula que en Santa Fe, en bolsas se gastan muchos pesos, que a partir de la medida deberán salir del bolsillo del consumidor.

La Directiva Marco de Residuos Europea estableció una moratoria para la supresión definitiva de las bolsas, por cuanto hoy por hoy, carecen de un sustituto más eficaz y al alcance de todos.
Parecería que las toneladas de papel desparramadas por las calles en campañas publicitarias o los envases descartables no obstruyen las cañerías.

Por razones de costos y marketing las empresas han impuesto unilateralmente un sistema de packaging, que les significa un gran ahorro de tiempo, espacio y transporte, pero que debe pagar toda la sociedad.
Alemania con la “responsabilidad del productor de la cuna a la tumba” y el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) potenció el mercado de envases de más de un uso, eliminando basura de las calles. Este sistema consiste en pagar un depósito al comprar la bebida y recuperarlo al devolver el envase vacío en cualquier establecimiento. De esa manera, se aplica la premisa de “quien contamina paga”, demostrando su eficacia para solucionar el problema.

Por este carril, pasa la verdadera discusión sobre el tema y no, si prohibimos o no las bolsas de basura, hecho secundario, más relacionado con el maquillaje y la publicidad verde y que no hace a la cuestión de fondo.

PROTECCIÓN AMBIENTAL: Si en serio se quiere proteger el ambiente, por lo menos desde esta perspectiva, lo primero que se debe hacer es tomar la decisión política de prohibir la comercialización de productos en envases no retornables, los demás es cuento verde.

Ricardo Luis Mascheroni
Docente