Walter Maggiolo cura

La Justicia -a 15 días de la denuncia por acoso sexual- siquiera sabe el paradero de Walter Maggiolo. Para el Arzobispo y para el Fiscal el cura acusado está “lejos”.

Pablo Benito – La causa está siendo investigada por el Fiscal Giavedoni quien -a 15 días de conocerse el acoso sexual sufrido por una nena-, aún  no ha llamado al principal sospechoso, Walter Maggiolo. Ocurre que Maggiolo es cura y el Estado “confía” en que sea la Iglesia quién se haga cargo de impartir Justicia -en Roma.

Aparentemente,  la investigación  -hasta el momento- se centró en los medios, redes sociales, allanamiento a la Parroquia de Monte Vera – después de que Maggiolo la abandonara- oficio a las empresas Instagran y Facebook aunque se  omitió lo principal que es ir con el sospechoso y preguntarle “¿Señor, a usted se lo acusa de esto? ¿Tiene algo para decir?”
El propio Arzobispo, una vez enterado del caso, dice haber hablado con Maggiolo – quien “no negó los hechos” – y tomó la decisión de confinarlo “lejos”, en un Convento Benedictino en Los Toldos (Bs.As.). No le pidió que se ponga a disposición de la Justicia y se haga cargo del daño ocasionado a una niña, su familia y su entorno. No, protegió al acosador.
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Debemos entonces confiar en que el cura, estaba “jugando con el celular” y se le escapó “seducir” a una adolescente utilizando las herramientas habituales de los pedófilos: Contactar, querer convencer a la niña de que “es normal” que un adulto acose a una menor y pretender afianzar el vínculo porque “a otras chicas no les parece mal”.
Pero a esta niña, que está creciendo con plena conciencia de hasta dónde puede llegar –y llega-  la violencia machista, no le pareció “normal” ni un “juego”. Se lo tomó muy en serio y como un peligro latente para ella y para otras chicas de su edad. Se lo tomó mucho más en serio que la propia Justicia y la Policía, que se preocupó sólo en saber si la víctima mentía o decía la verdad, pero siquiera contactó al supuesto victimario identificado para que asuma o rechace el cargo que se le reprocha. La chica tenía miedo de que el acosador reaccione por su denuncia y dañe a ella o a su familia ¿Exagera? ¿Exageraba Romina Dusso cuando fue entrevistada por el Fiscal Marchi el 23 de diciembre pasado?
Psicólogos para la niña, reuniones con la autoridad eclesiástica para los padres, notas periodísticas de todos los colores, aparición de ONG para asistir a la víctima, fiscales que se tiraban con la causa unos a otros, abogados… todo alrededor de la víctima, pero del victimario; nada.
¿Por qué tanto hermetismo y premura a la hora de separarlo de su parroquia si el cura “estaba jugando”?
Las puñaladas de Feruglio siquiera rasguñaron al Ministerio Público de la Acusación que sigue actuando si la noche del 23 y el 24 de diciembre de 2016 no hubiese existido  ¿Se necesitan muertos y morbo para que se actué como se debe? ¿Se necesitan Micaelas para actuar cuando ya no hay nada que hacer?

Una niña de 17 años es quien marca el camino. Ella y su familia. La Justicia parece caminar en sentido contrario.
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