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Pablo Benito – Diez operarios heridos dejó el derrumbe de una loza en la construcción del anexo de Tribunales en el sur de la ciudad. El hermetismo se cerró sobre el siniestro y los nombres no se hicieron públicos. Al menos cinco de esos operarios se encontraban precarizados al punto de contar con un monotributo social y encontrarse fuera de convenio con la complicidad de la dirigencia de la UOCRA y la SITIC local que representan a los trabajadores del sector. Lo que podría constituir el delito de “Fraude Laboral” entre Empresa (COEMYC – COCYAR), Uocra (Cassina), Edificaciones privadas municipales (Egaña) y  Ministerio de Trabajo provincial (Genesini) se cobrará su primera víctima con la intervención, nuevamente, de la UOCRA (Santa Fe) por parte de Gerardo Martinez de la conducción nacional (VER Diario Perfil).

La foto de la reunión de partes en donde se selló, semejante acuerdo, es la radiografía del poder de la Cámara de la Construcción local que llevo a funcionarios locales a realizar un convenio con la mafia de un sindicato que se ha transformado, en nuestra ciudad, en el aguantadero de famosos criminales que no han usado, en su vida, una pala –al menos de metal.

ivan Chuchuy

Tras 5 años prófugo y con 6 pedidos de captura, el “dirigente de UOCRA”, Ivan Chuchuy, es detenido por las TOE en Santa Rosa de Lima. En el lugar se encuentran 10 kilos de Cocaina fraccionadas para su venta. El decomiso representaba un valor de US$ 110.000 ( $ 500.000) El Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó por la mínima al sindicalista y su mujer, 4 años. Por los dos homicidios, la Justicia santafesina, 12 años después de uno de los homicidios en Sastre, no dicto sentencia y beneficio con la libertad al representante de los Obreros de la Construcción.

El caso emblemático es el de Ivan Chuchuy –Alias “Chapu”- un conocido sicario y narcotraficante de nuestra ciudad quien se encuentra en libertad gracias a una justicia santafesina, provincial y federal, que en dos años soltó a la calle a un imputado de dos homicidios, se profugó por 5 años y cuando fue capturado se le incautaron 10 kg. de cocaína. Este buen muchacho, parte de la fuerza de choque de UOCRA, participó como representantes de los intereses de los trabajadores en un convenio firmado por la Cámara de la Construcción, UOCRA, colegios profesionales y la Municipalidad, con “el objetivo es coordinar tareas, compartir información y definir protocolos de trabajo”, tal como lo informa el propio gobierno provincial en su pagina web del 14 de septiembre de 2016.
El representante gremial es un famoso criminal conocido públicamente, tal es así que el propio Diario La Capital, al momento de su detención, en 2010 tituló en primera plana la captura “El sesgo sangriento de un hombre atrapado con diez kilos de cocaína y en la bajada describía al sindicalista, Se llama Iván Ramón Chuchuy y lo conocen como Chapu, apodo con que dejó su marca en varias geografías de la provincia. Tiene 28 años y pesan sobre él dos muertes: una ejecución desde una moto y otra en un burdel…” (ver La Capital)
Este hombre liberado por una maniobra de la burocracia judicial en la que interviene una Jueza que cajonea su causa, tal como lo explica -de manera impecable-  el colega Juliano Salerno  (Ver El Litoral) y condenado a la pena mínima por tráfico de estupefacientes – a pesar de la cantidad y los delitos afines que se le imputaban (Ver “El prófugo que todos conocían) . Chuchuy y compañía son, ni más ni menos que el gatillo de un control sobre los obreros de la construcción extorsionados para aceptar, si o si, precarizarse al punto de ser mano de obra barata subsidiada por Nación que otorga a los trabajadores un monotributo Clase A que termina teniendo un costo laboral de $ 200 para la empresa, aunque en el Estado deba controlar las condiciones laborales de personal afectado a sus obras, por la que reconoce, en las licitaciones el costo, de las horas –trabajo, en el marco de un convenio que la empresa no eroga, magnificando la rentabilidad en base a la inseguridad laboral y hasta física, como pudo comprobarse en este caso.

El siniestro fue rápidamente encubierto por la situación laboral en la que se encontraban los operarios y quienes resultaron heridos están siendo sujeto de amenazas por la patota “disciplinadora” que no presenta como representante a este asesino por “error”. En al ambiente, Ivan Chuchuy, es bien conocido por ser un psicópata que tira y luego pregunta. La Justicia lo sabe, los funcionarios lo saben y los empresarios lo usan.
Los “Pata Medina” de Santa Fe son varios y están institucionalizados al punto de transformar al obrero de la construcción en mano de obra cuasi esclava, con el agravante de ser la tracción a sangre que levanta las obras públicas en la que el Estado paga un precio por condiciones que la propia administraciones no garantiza.
Lo mismo pero a la enésima potencia ocurre en construcciones privadas.
Cocyar, en este caso, además de la obra del nuevo edificio de Tribunales, a escasos metros realiza otra obra emblemática para la ciudad “la remodelación de Plaza de mayo”. En la propia Casa Gris, “in your face” parece decirle la mafia al Ministro de Obras Públicas, Julio Schneider, tan preocupado por su cargo que, precisamente, no se hace cargo de los heridos que se esconden en el anonimato para que no salte el escándalo que ya está en ebullición.