2001Pablo Benito – A partir de las 0 horas del día 23 de octubre, comenzaremos a publicar investigaciones que discontinuamos en los días previos a las elecciones del domingo. La decisión fue tomada por el tenor periodístico de los temas que podrían disolverse con el griterío de la oportunidad. La mafia del transporte y la subordinación de los negocios a lo político; el lavado de activos por parte de empresas constructoras, fundaciones y mutuales; el negociado de la recolección de basura en la cuidad; casos judiciales macabros olvidados en el tiempo; conductas violenta dentro de la comunidad tribunalicia; la gerencia de juicios abreviados iniciada con la causa “Los Monos” y del Cártel farmacéutico en Rosario; la tragedia de Monticas; el tráfico de intereses en la Caja de Jubilaciones, el descontrol económico en la UNL detectado durante 10 años por la SIGEN  y muchos casos más, serán objeto de una lógica contrapuesta a la intención de las fuentes que “estallan” por motivos electorales para “usarte” y,una vez producido el resultado en las urnas, proceden a negociar su continuidad como parte de una práctica de la impunidad que se ha vuelto un sistema que alterna momentos críticos y de paz entre las partes.

Mucho tiene que ver con la decisión, tomada en su momento, con la aparición de los #Corralpapers, un trabajo impecable de colegas que transformaron en Dalmata a ese “perro blanco” de un Intendente que sostiene su estructura territorial partidaria con millones y millones de pesos pertenecientes al erario público. Además de la institucionalización de la dádiva, Corral y compañía cuentan con su propia “Rosadita” y “Hotel Calafate” para retornar los dineros de concesiones públicas y favores inmobiliarios. Poner a la vista esto llevará algo más de tiempo y y su presentación deberá ser gradual para no aturdir porque los altos niveles de corrupción en nuestra ciudad son proporcionales al tiempo que llevan en el gobierno los sectores que asumieron luego de la derrota del peronismo en la ciudad y de la caída del Poder del arzobispado que erigió a la UNL como el desinfectante moral de lo más rancio de la región.
No es que Periodismo Salvaje esté “contra”  la utilización electoral de las investigaciones, al contrario, sería ridículo pretender que así no sea. Sería como si hoy los diarios deportivos publicasen la previa del partido en Quito entre Ecuador y Argentina, la información sobre los politicos sirve hacerla antes de que estos sean elegidos y es la función del periodismo dar elementos a la ciudadanía para que sepa que y a quien elige. Por supuesto que siempre y cuanto lo que se diga sea cierto y no una operación para creer la pieza periodística. En el caso de #CorralPapers, lo publicado es tan cierto y certero que no pudo, no puede, ni podrá Corral rebatirlo, ni Medrano zafar de lo que se le achaca. Incluso podrán zafar de la Justicia o no, lo que es imposible es sacarse de encima el manto de certezas que existen sobre la utilización perversa de la necesidad de los más humildes para perpetuarse en el poder a cambio de dádivas.
Ocurre que el rol asumido por Periodismo Salvaje –antes Revista Tercer Mundo- es otro por una simple cuestión de dimensiones. No somos, no fuimos, ni pretendemos ser un medio masivo, pero si es nuestra estrategia que las investigaciones aquí publicadas lo sean. Como lo fue la causa del Puerto, del Parque Alberdi o de la concesión Terminal de ómnibus para citar algunos ejemplos que han tomado relevancia posterior y que siquiera es intención que exista reconocimiento por el trabajo fino que luego es judicializado.

La situación política, con el quiebre de la sociedad socialismo – radicalismo y la desnudez en la que quedó el pacto de una década entre el kirchnerismo santafesino y el radicalismo univeritario dan la posibilidad de que emerja y  pueda ser desmantaledo el andamiaje económico – financiero del círculo rojo santafesino.
La foto que ilustra la nota tiene que ver con eso, Rossi y Alvarez hace 14 años comenzaban, desde el Estado municipal, a edificar un fenómeno delictivo que se quedó, de manera monopólica, con el transporte de la ciudad en momentos en que los santafesinos intentábamos salir a flote de la peor tragedia de nuestra historia a principios de 2003.
Alvarez era Intendente y Alejandro Rossi su Secretario de Gobierno. Hoy Rossi es el capo de una organización empresarial del transporte a escala nacional y Alvarez tiene un lugarcito en las oficinas de Autobuses Santa Fe de AA del Valle 8301.
La confesión de parte la expresa esta imagen de “El jefe” con su puro en la mano rodeando a quien le permitió, durante 14 años, montar una estructura recaudatoria para darse todos los lujos existentes y en nombre del campo nacional y popular.

No será fácil poner en crisis la estructura de “los dueños de la ciudad”, lo cierto es que todo indica que, por hastía o descuido, el círculo rojo se puso anaranjado y además de su color comenzó a perder su representante administrativo.  Será cuestión darle ese empujoncito final necesario a ese establishment autóctono que lleva una década de relato.
El resto del trabajo, para que esa crisis resulte buena o mala, le concierne a la política.