Pablo Benito (Para Notife) – Observación de la cotidiana vida rutinaria
No importa el auto o la bicicleta, importan las personas y como ellas se organizan, en este caso, para trasladarse de un sitio a otro. Algo que puede verse desde lo general – en cuanto a la infraestructura urbana- o en lo particular, que es la conducta de quienes conducen los vehículos.  La realidad es que sí, existe un autos vs. bicicletas, porque refleja la manera que nuestra ciudad tiene de relacionarse y que es “contra” y no “por”.
La tensión en la calle ya hasta, en muchos momentos, la violencia que se vive tiene que ver con un récord de los niveles de estupidez a la que nos fue llevando la tontería generalizada que sin que nadie la proyecte se basa en una planificación urbana inexistente. Es que para planificar una ciudad lo primero que hay que hacer es pensarla y esa es una acción que la sociedad ha delegado al mercado.

El Mercado nunca piensa

El mercado, que tiene como regulación la compra – venta, la oferta y la demanda no piensa por nosotros, claro está. Se impone.
Si quiere usted probar, por sus propios ojos, la tontería a la que no somete el mercado, siéntese un par de minutos en el umbral de algún negocio céntrico – la zona es a elección- y sólo mire. Mire pero intente VER.
Lo primero que debería llamar su atención es la cantidad de autos que verá pasar conducido por una sola persona. Para el mercado es algo sensacional, si pocos gastan como si fuesen mucho todo funciona de maravillas y los números cierran. Dirija su mirada hacia alguna esquina en donde se espera – normalmente- el colectivo. Verá que decenas de personas esperan el colectivo. Ellos también ven pasar autos vacíos por doquier, hasta que llega el bus que aguardan y apenas si pueden subir. Va lleno hasta el estribo. Al parar que una docena de pasajeros suban, se comienzan a sentir las bocinas de tres autos, que levan – entre los tres- cuatro pasajeros en total. Es que pierden tiempo y están muy enojados porque el colectivero tiene el tupé de detenerse, justamente, en la parada. Los 10 segundos demora se hacen insoportables y los coches en simultáneo, ponen el guiño para esquivar al molesto transporte público y ganar – o no perder- 5 segundos. La sensación térmica es de 40 grados, aunque el calor es resguardado por estos coches  de especial confort que llevan aire acondicionado. Full, full.

Re lato

Los pasajeros suben abombados por el calor al colectivos sin prestar atención y el colectivero mira por el retrovisor viendo al que grita con su bocina, a quienes bajan por la puerta trasera por el otro espejo y se asegura que una embarazada recién abordada tome algún asiento que le proporcione algún “sentado”. Ocurre, pero en el traspaso de posiciones el chofer entiende que debe esperar tres segundos a que la mujer se siente. Imagine, 3 segundos es una eternidad para quien acaba de perderse de ganar otros 5 por esa parada de colectivos que está justó ahí. En la esquina.

El coche que está inmediatamente atrás del bus queda atascado. Los dos de atrás encontraron lugar para cambiar al carril izquierdo y pasaron al lado del retrasado – nos referimos al auto en este caso- y el hombre creyó ver que le hacían cornetita. Está furioso. Pone su palma sobre el centro del volante y se tira para atrás para accionar la bocina con tosa la potencia que le da su cuerpo. El sonido es el mismo, ni más fuerte, ni más agudo, ni más efectivo. Pero el tipo piensa – es un decir- que cuanto más fuerte apriete la bocina el sonido será aún más estremecedor. Obviamente no ocurre. El chofer del colectivo que podría estar cumpliendo su octava hora al mando del interno 135 de la línea 8. Parece tener un blanco de eternos 4 segundos cuando se aferra al volante y pone primero. Esto es intolerable para el apurado conductor que lo antecede. Abandona el fresco de la capsula metálica y saca medio cuerpo para insultar a quien se le ha llevado, hasta el momento, 9 segundos de su preciado tiempo.
Se ve que lo conoce al colectivero porque le recuerda a toda su familia hasta la segunda categoría de parentesco. El mencionado asoma la cabeza mirando para atrás para hacer contacto con visual con el agresor, en un movimiento que se lleva 3 segundos y 10 décimas más y el conductor exaltado comienza a golpear el volante. Está enfurecido. Una bicicleta le pasa por su derecha, esquiva el colectivo y gana el andarivel derecho mientras le da un sorbo a una botella de gaseosa pero rellena de agua.
Desde el punto de observación del umbral se pueden ver que dentro del coche los brazos del conductor nervioso hacen parecen un ventilador desordenado que se agita hacia arriba abajo, derecha, izquierda y hasta podemos percibir un intento  en grado de tentativa de golpear su frente con el volante.
Arranca el colectivo, con la parsimonia que tienen los coches que transportan pasajeros y no compiten en el Gran Premio de Mónaco. Todo esto llevó 20 segundos. La tercera parte de un minuto, realmente una eternidad habrá sido para ese hombre al que parecía que se le iba la vida en ese lapso. Medallas de oro se definen por mucho menos que eso y el acaba de perder la posibilidad de llegar a su trabajo a tiempo y todo por el colectivo, los pasajeros, el intendente, el presidente que “claro, el total va en helicóptero” y Dios, que siempre algo tiene que ver.
La aceleración del superauto de alta gama deja la huella de caucho en el pavimento y el sonido estridente de su rechinar  cuando tras una esfera de humo. Temerariamente acelera hasta los 60 km en una cuadra, esquiva a tres peatones ilegales que intentaban cruzar por la mitad de la cuadra, moja a una señora con uno de esos charcos eternos, esquiva en un zigzag impecable a dos corralitos de Aguas Provinciales que, a su entender, “son un peligro” y a 60 metros avizora el verde del semáforo que va marca 3 segundos. Acelera, debe llegar. Ese rojo dura 47 segundos, más los 20 que ya perdió, hay un minuto que –difícilmente- lo recupere en alguna recta sin escollos. No llegá, no llega… amarillo rojo y un boludo que arriesga su pie derecho desde el cordón hacia la calle. Clava los frenos  aunque el envión lo deja en el medio de la senda peatonal. El temerario peatón que había adelantado su paso desde la acera lo mira con desprecio y podemos ver, nuevamente desde nuestro umbral –ahora por la luneta- la puesta acción del revoleo de manos que se produce dentro del coche. La bicicleta que lo había pasado una cuadra antes llega al rojo en el segundo 43 de la cuenta regresiva. Frena, mira –se ve que no viene nadie- y avanza ganando, nuevamente, la imaginaria carrera con el superauto que espera el verde.
El hombre vuelve en no – es decir fuera de sí- y empieza a putear hasta en coreano del peligro que son esos pibes irresponsables en dos ruedas por el centro de la ciudad. ¿Dónde están los padres? ¿Preso al pibe, al padre y compactadora para ese hierro de morondanga con pedales?”.
El verde libera al apremiado por el tiempo que conduce el gran coche “turbo diesel” y de vuelta empezar en la esquina maldita. Otro colectivo, otros autos fantástico con maniobras osadas  incomprendidas para los ciclistas que no tienen ojos en la espalda pero si una extraña capacidad de percibir el peligro. Varios detienen su marcha y suben a la vereda. El espejo de un Ayrton Senna, golpea el codo de un muchacho que intentó anunciar una maniobra y alcanzó a entrever el grito con un insulto. Se sienten varias madres aludidas, hermanas traídas a colación del evento.
Desde la sombra que un balcón que presto algo de alivio, un inspector escribe, alocado, sobre una libretita de hojas rosadas. Serán poemas de amor, o ensayos literarios. Lo cierto es que todo parece estar en su creatividad porque no levanta la cabeza ni por un segundo. La lapicera parece que quiere sacarle fuego al papel. Anota una velocidad increíble. Mientras, en dos minutos, el milagro se posó – misericordioso- en la esquina de Mendoza y 9 de Julio. Evitó 5 accidentes entre autos, 6 arrollamiento de bicicletas, 8 atropello de peatones, se pronunciaron una centena de insultos de variada intensidad, al aire o con destinatario y otras tantas veces la bocina se accionó como grito desaforado de algún reclamo.
Todo normal en una escena que usted puede ver en la vida cotidiana.

Las ciudades más tontas de los países más absurdos.

Ciudades que dicen estar en el primer mundo, pero con un claro retraso cultural de su población que no sabe adaptarse a la modernidad y la tecnificación de la actividad humana, utilizan la bicicleta como medio de transporte preponderante. Tan tontos son quienes habitan estas ciudades que tuvieron su momento de progreso con los autos plagando sus calles y, no obstante, resolvieron ir al trabajo, la escuela o pasear en esa cosa tan antiestética de dos ruedas impulsadas por pedales, una cadena y a veces suelen ser tan “nerds” que tienen un canasto en el volante para llevar sus cosas y liberar manos y espaldas.
Increíble que en este nuevo milenio, ciudades en el mundo con un poder adquisitivo, por persona, elevado y una calidad de vida ejemplar, se autoreprima la posibilidad de llenar su tanque de nafta, comprar los mejores coches, pasear mostrando su lujo sobre ruedas y aprovechar las calles lisas como paño de mesa de pool.

Estas ciudades que se quedaron en el 45 – o antes quizás- son:

Las 20 ciudades con más bicicletas y mayor infraestructura.

AMSTERDAM: lidera el ranking porque supo integrar las dos ruedas en todos los aspectos de sus habitantes. Según las últimas estadísticas, un 75% de sus 750.000 habitantes tiene una bicicleta y un 50% la usa a diario. Entre sus méritos destaca una infraestructura dedicada a la facilitación del uso de la bicicleta (el 90% de la ciudad cuenta con “bicisendas”), el diseño de zonas 30km/h y una voluntad política que trabaja en impulsar este transporte sostenible.

EN COPENHAGUE (Dinamarca) la bicicleta es una forma de vida. Las estadísticas indican que el 35% de su población utiliza la bicicleta como transporte habitual y se dice que en la ciudad hay más bicis que habitantes. Sus 350 kilómetros de bicisendas son uno de sus grandes fuertes.

 “LA VENECIA HOLANDESA”, Utrecht es la segunda ciudad de ese país que aparece en este top ten de lugares más “bikefriendly”. Según el blog Copenhaguenize, allí “se vive un verdadero status quo de las dos ruedas” que supo superar al automóvil. Hasta los embotellamientos son provocados, usualmente, por bicicleteros. Para los turistas y quienes aún no tienen bicicletas, el ayuntamiento lanzó un servicio de préstamo público de bicicletas.

En CUATRO AÑOS, Sevilla (España) logró multiplicar por diez el uso de la bicicleta por diez, convirtiéndose en un referente español de la promoción urbana de este medio de transporte. El sistema público de bicicletas “Sevici”, con 25 estaciones y 2.500 bicicletas, permite más de 25.000 desplazamientos al día.

BURDEOS AVANZA A PASO FIRME en la concientización del uso de la bicicleta. La ciudad francesa invirtió exitosamente en una importante infraestructura en bicisendas y pistas para la bicicleta: sólo en el centro, los ciclistas pueden pedalear por 200 kilómetros de carriles. Burdeos dispone además de un servicio de préstamo totalmente gratuito a través de la Maison du Vélo, con más de 4.000 bicicletas disponibles. La CUB (Comunidad Urbana de Burdeos) está trabajando para conseguir que en 2020 el 15% de los desplazamientos se hagan sobre dos ruedas.

OTRA CIUDAD FRANCESA, NANTES, aparece por primera vez en este ranking de ciudades “bikefriendly”. Una inversión de 40 millones de euros entre 2009 y 2014, el aumento de más de 400 kilómetros de infraestructura, un buen sistema de reparto de bicis y los subsidios para la compra de bicicletas cargo convirtieron a Nantes (junto a otros factores) en la “Capital Verde Europea 2013”.

LA CIUDAD BELGA DE AMBERES es otra de esas ciudades en las que no es posible entender su forma de vida sin pensar en la bicicleta. La ciudad es totalmente llana, lo que hace que la bici sea uno de los transportes preferidos por los belgas. El 16% de los desplazamientos se hacen en bicicleta. Además, Amberes está habilitada para pedalear: amplia red de bicisendas, buena señalización y estacionamientos.

EINDHOVEN (HOLANDA) ocupa el octavo lugar de la lista por sus innovadores proyectos para ciclistas. El ejemplo más claro es Hovenring, una rotonda flotante de 72 metros de diámetro construida sobre una autopista, en la que los ciclistas pedalean de forma cómoda y segura, sin cruzarse con ningún coche.

MALMÖ, LA TERCERA CIUDAD MÁS GRANDE DE SUECIA, es otra ciudad apasionada por la bicicleta. Con el 30% de los desplazamientos hechos en bici y más de 400 kilómetros de infraestructura para ciclistas, esta ciudad aumenta cada año los adeptos a la bici. La clave: su éxito en las campañas a favor del uso de este transporte. Un ejemplo fue “Most Ridiculous Car Trip”, dirigida a aquellos desplazamientos de menos de cinco kilómetros que se realizaban en coche. Además de la comunicación, la ciudad sueca invertirá 47 millones de euros para impulsar la bicicleta durante los próximos siete años y puso nombre a varias ciclovías para localizarlas fácilmente mediante GPS.

UNA DE LAS FORMA MÁS PRÁCTICAS DE DESPLAZARSE POR BERLÍN (Alemania) es en bicicleta. Más de 890 kilómetros de bicisendas cubren la ciudad. Entre sus planes se encuentra la construcción de un camino llamado Corredor Pedelec, que rodeará la ciudad siguiendo el antiguo trazado de ferrocarril, y por la que sólo circularán bicicletas. Además, el Plan de Desarrollo de Transporte berlinés busca alcanzar el 18% de los desplazamientos en bici y reducir el tráfico de automóviles del 32 al 25% para 2025.

DUBLIN ES UNA DE LAS CIUADES que más sorprendió con el auge de las dos ruedas. La capital irlandesa supo integrar la bicicleta en el entorno urbano en muy poco tiempo. En 2009 inauguró su servicio público de bicis Dublinbikes, que junto a la limitación de zonas 30 km/h, fuertes inversiones y otras políticas a favor de las bicicletas. Hace tan sólo unos años, sólo era posible ver bicicletas estacionadas en el Trinity College. Ahora, la gente va en bici hasta a los pubs.

EN TOKIO (JAPÓN) LA MAYORÍA de los ciudadanos tiene una bicicleta. Es muy habitual ver a los japoneses pedalear al trabajo o al supermercado. Y para las largas distancias, combinan las dos ruedas con el transporte público, algo fundamental para reducir la congestión de tráfico y la contaminación causada por los coches en una megametrópolis como es Tokio. Es sorprendente el estacionamiento subterráneo de Kasai Station, que da cabida a más de 9.400 bicicletas. Y todo es automático.

EN MÚNICH (ALEMANIA) EL 20% DE LOS DESPLAZAMIENTOS son sobre una bicicleta. La ciudad, conocida como “la capital de la bicicleta”, supo realizar una exitosa campaña a favor del uso de la bici, sumada a una importante inversión en infraestructura para mejorar la seguridad de los ciclistas.

LA CIUDAD CANADIENSE DE MONTREAL aparece por segundo año consecutivo en el ranking de las ciudades más bikefriendly. De hecho es la urbe de América del Norte que más fuerte abraza la cultura de las dos ruedas. Sus bicisendas datan de la década de los 80 y su sistema público de préstamo es todo un éxito. A través de Vélo Québec, el gobierno local espera duplicar su red de bicisendas para 2015 y alcanzar los 800 kilómetros.

BARCELONA aparece nuevamente en el ranking, pero descendió varios puestos. Según copenhagenize.com, la ciudad necesita un liderazgo político y una fuerte inversión en infraestructura para seguir potenciando el uso de la bicicleta. Su sistema de préstamo “Bicing” sigue sumando abonados cada día y, de todos modos, se la considera una de las mejores ciudades europeas para conocer pedaleando.

LA BICI FORMA PARTE DEL PAISAJE URBANO DE PARÍS. El alcalde de la ciudad, lideró la batalla contra el tráfico de cuatro ruedas, consiguiendo que un 40% de los parisinos opte por caminar, usar el transporte público o subirse a su bicicleta. El sistema municipal de alquiler, fue otro de sus éxitos más rotundos. Los últimos seis años fueron claves para convertir la capital francesa en un lugar agradable y más seguro para pedalear.

HAMBURGO CIERRA ESTA LISTA de ciudades “bikefriendly”. Esta ciudad del norte de Alemania quiere potenciar al máximo la bicicleta y convertir la ciudad en todo un referente. El último proyecto lanzado hace apenas dos meses es un programa de colaboración entre el gobierno local y el fabricante de bicis plegables “Tern”. Con el fin de integrar la bici con la red de transporte público de la ciudad, la iniciativa propone una edición especial de vehículos plegables a un precio promocional