denuncia penal1wPablo Benito – Periodismo Salvaje publicó la transcripción del Acta escolar con la que Vanesa Castillo activó una investigación sobre abuso sexual sufrido por una de sus alumnas hace tan sólo tres meses. El hecho fue ocultado por la Justicia, el Ministerio y el gremio.

 

Mientras, se le explicaba a la opinión pública que un par de ojotas había sido el móvil de las 13 puñaladas recibidas por Vanesa y que  terminaron con la vida de “la seño” . El femicidio se explicaba en un perfil misógino por parte del matador.
¿Por qué los fiscales no dieron a conocer este antecedente?
Tuvo que filtrarse la información para que la fiscal, Alejandra Del Río Ayala, salga a dar explicaciones, algo que no ocurrió cuando participó de la audiencia imputativa a Cano.
La funcionaria siquiera levantó su mano para manifestar que, ella misma, había culminado con el proceso que comenzó Vanesa y terminó con el hermanastro de la pequeña condenado – en juicio abreviado (acordado con el victimario)- por el delito de abuso sexual (VER).
Del Río Ayala, salió a aclarar su omisión y todo oscureció.
El título de su conferencia fue “No habría relación entre el imputado por el femicidio de Vanesa Castillo y el hombre preso por abuso”.
El potencial utilizado tenía relación, no con la investigación en esa línea, sino que a Del Río Ayala “no le consta que exista relación entre ambos sujetos”, aunque reconoce que “no hemos hecho ninguna investigación en ese marco porque no es una investigación nuestra (sic), tampoco es que tenían el mismo apellido como para decir que hay algún nexo, o sea que ni siquiera por ahí”… Impecable la investigadora.

denuncia penal larga

Es decir que Vanesa, en los últimos días de clase de 2017,  visibiliza que una menor de la escuela podría estar embarazada por una situación de abuso. El violador termina preso y en apenas unas semanas vuelve a su trabajo. A escasos 20 metros de donde había escuchado a su alumna el relato – que termina con 13 años de prisión para un sujeto de 27 años- es asesinada por un joven del mismo barrio, con frondoso prontuario y que el Estado se sacó de encima porque no lo pudo controlar ni en el Psiquiátrico – en donde fue denunciado por abuso sexual en los baño del mismo nosocomio en abril del pasado año. Espera a su víctima, durante horas y luego la ataca “selectivamente”.
Todos estos elementos – conocidos  por la Justicia- no serían  suficientes para investigar alguna relación entre los sujetos “porque los apellidos no coinciden”.
Vanesa, había activado un protocolo que termina con un sujeto preso.  Semanas después es asesinada de manera implacable y siquiera se indaga el antecedente que aquí revelamos. Más grave aún es que se silencia una denuncia realizada por Vanesa Castillo en calidad de VÍCTIMA de violencia de género. Tal como lo muestra el facsímil. Esta investigación sólo pudo demostrar que la presentación se realiza en la PDI,el 1 de diciembre de 2017 – más no dimos con el contenido.
¿Tampoco la Policía de Investigación y la Fiscalía conoce esta denuncia realizada por quien luego fue asesinada, brutalmente, “por unas crocs” aunque reconoce que se trate, precisamente, de femicidio?

Lo delicado del caso ocasiona que vayamos con cuidado – tanto en lo que decimos como en lo que callamos. Hasta aquí sólo hablamos de información pura. De estos datos, objetivos, inferimos ya no los motivos del asesinato ni mucho menos. Lo que no podemos es desconocer el dato objetivo. Las omisiones, en la investigación, son deliberadas ¿Podrá ser motivo, de la investigación, la responsabilidad del Estado por la indefensión a la que condenaron a una maestra  responsable de la prisión de un violador, que salvó la vida de una alumnita pero preservar la propia?
No es especulación. Las omisiones apuntan a la no imputación de los propios funcionarios que sabían –perfectamente- la vulnerabilidad en la que se encontraba Vanesa. ¿Se investigarán a “sí mismo”? Sea o nó la razón del femicidio.
Esto no es un “rumor”.
Lo que sí es un “rumor”, multiplicado por mil voces, que “Cano fue el brazo ejecutor” de la venganza EDVE – las siglas del condenado por la violación de la alumna protegida por Vanesa- como venganza hacia quien “lo delató”.
Es un rumor, sí, impropio de una pieza periodística que ofrece datos inobjetables de –cuanto menos- negligencia de la Justicia. Pero si ese “rumor” es lanzado, en off, por altos dirigentes sociales, gremiales y religiosos de Alto Verde, deja de ser un corrillo “nimio” y ocasionales “versiones”.

La muerte de la seño nos interpela a todos, en cuanto a lo que “sabemos” y el rol ante el ocultamiento y la impunidad que, en este caso, imputa y a quienes tienen la responsabilidad de dar seguridad, sobre todo, a quienes tienen la valentía de enfrentar a la violencia todos los días y presentando la pelea, cuerpo a cuerpo.
Si la “Señorita Vanesa Castillo” fue asesinada por cumplir con su rol de docente, debe saberse. Si la dejaron sola en esa tarea también debe conocerse y condenarse.
La dura información es concreta y muestra, claramente, que algo se está ocultando y eso, además de inmoral, es peligroso mirando al futuro de una sociedad que parece estar en plena eclosión.