Pablo Benito para Notife – La institucionalidad, tal como hoy la concebimos, no es un fenómeno natural sino el producto de una organización social pensada y planificada por un grupo de hombres.

Deberá repensarse la historia argentina y la provincial – el recorte geográfico es sólo práctico- de no tener en cuenta y profundizar, hasta donde lo permita la documentación y testimonios sobrevivientes al secreto y la estigmatización, el rol de las logias masónicas en la construcción del Estado moderno – liberado de la religión- que lleva apenas unos siglos de existencia en lo que hoy se conoce y menciona como: República.

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Edificio Cassanello. El primer inmueble en altura de la ciudad de Santa Fe. Angel Casanello fue un influyente ciudadano santafesino, oriundo de Italia. Un masón que participó en el progreso de la ciudad creando, entre otros emprendimientos, el Puerto de Santa Fe sobre el Colastiné.


Podría ser la “verdad” el único fin a perseguir pero hoy resulta de suma utilidad comprender la historia – lo más cercano a lo que sucedió- dado que son esas instituciones las que están en crisis y no hay evidencias de que exista un modelo alternativo pensado como superación y planificado por personas que tienen, en su norte, ideas profundas acerca de la sociedad como un todo y no sólo como una suma de egos. 

En Santa Fe ciudad, así como en otras sedes de la masonería del país, en 2016, se decidió abrir su sede en el marco de un evento organizado por el municipio llamado “La noche de los museos”. Con esto, dos cosas cambiaban su estado histórico. Se develaba parte del “secreto” de las logias masónicas –siempre teñido de un espectro oscuro y hasta diabólico para el resto de la sociedad- y por otro lado se cerraba un ciclo, aparente, en que la masonería pasaba a ser, esencialmente, una pieza de museo.
 Difícilmente pueda asegurarse que las logia han desaparecido, lo que no tiene espacio para la duda es que la potencia constructora de la masonería – en particular- ha perdido su inspiración que dio nacimiento a la secularización del Estado moderno y forjó instituciones como el sufragio universal; la educación pública, gratuita y laica; bibliotecas públicas; la banca del Estado, etc. o  la república como forma de gobierno en equilibrio de los tres poderes.

 ¿Se puede entender la historia sin masonería?

Hechos importantes que cambiaron la historia mundial contemporánea germinaron en ese encuentro de saberes –y poderes- que fue la masonería. Quedan pocas dudas acerca de si los nombres más reconocido de los últimos siglos fueron importantes como consecuencia de su pertenencia o su identificación a determinadas logias se produjo  posteriormente a la participación de ciertas gestas revolucionarias que sellaron el final de las monarquías en el mundo y establecieron la Igualdad, la fraternidad y la libertad de los hombres (la ausencia del género femenino en el lenguaje no es casual. La masonería no se atrevió a romper el patriarcado, como tampoco lo quisieron hacer los movimientos revolucionarios de los 70 – ejemplo de esto es “El Hombre Nuevo” con el que se relaciona a Guevara.

Revoluciones liberales
Las revoluciones republicanas y liberales en Europa, el fin de la Rusia zarista y la Revolución Bolchevique posterior, la Revolución Mexicana tuvieron su génesis en la estructura y motor cultural de la masonería, como movimiento mundial subterráneo elitista, sí, pero indispensable para el triunfo de esos tres valores individuales con el que se quería reemplazar al despotismo
Es imposible comprender estos quiebres históricos sin conocer el rol que jugó la Masonería en ellos. En nuestro abordaje de la historia incluso siquiera se menciona por temor a ser tildados de oscurantistas y partidarios de Lucifer.
Pero ¿Será posible que los grandes prohombres de nuestra historia reciente sean diabólicos y a la vez libertarios?

Hombres Masones
¡Habrán sido lobos vestidos de cordero San Martín, Miranda, Bolívar, Sucre, Manuel Belgrano, Urquiza, Alfonsín, Oroño, Lisandro de la Torre, Alem, Irigoyen, Juán B. Justo, Bernardo Iturraspe, Luciano Molinas, Urquiza, Aarón Castellanos, Zenon Pereyra, Artigas, Salvador del Carril, Lucio Mansilla, López y Planes, Napoleón, Washington, José Hernández, Benjamín Franklin, Hidalgo, Morelos, Martí, Benito Juárez, Madero, Roosvelt, Churchill, Foucoult, Mazzini, Garibaldi, Mozart, Beethoven, Gandhi, Martin Luther King Jr., Allende, Rubén Darío, O`Higgins, Dickens, Conan Doyle, Kipling, Goethe, Tolstoi, Mark Twain, Oscar Wilde, Machado, Montesquieu, Ortega y Gasset, Rousseau, Voltaire, Bacon, Leopoldo Lugones, Nietzsche, Tagore, Fleming, Bach, Duke Ellington, Mendelson, Paganini, Haydn, Gershwin, Cantinflas, Houdini, Peter Sellers, John Wayne, los hermanos Wright, Baden-Powell, MacArthur, Fermi, Gabriela Mistral, sólo por citar algunos nombres desordenadamente y al azar.

Santa Fe

Yendo a la provincia de Santa Fe, la fundación de Rosario, Esperanza, Rafaela, Reconquista y demás ciudades de la extensa bota fueron dando fisonomía a la provincia. Otro masón, Servando Bayo, con el objetivo de aumentar el acceso al crédito para la empresa y sector productivo, creó el Banco de Santa Fe que no fue tarea fácil, en absoluto.
En 1876, la sucursal Rosario del Banco de Londres y Río de la Plata, gestionado por Norberto de la Riestra, pretendía monopolizar la emisión de moneda y, con maniobras especulativas, provocó corridas financieras para debilitar al Banco de la Provincia. Entonces el gobernador encarceló al gerente Behn, incautó el oro bajo recibo y ordenó su liquidación. El hecho provocó que Manuel Quintana, representante legal del Banco de Londres, pidiera al cónsul inglés en Buenos Aires que una cañonera bombardease Rosario si el gobierno de Santa Fe no dejaba sin efecto la intervención del banco. La cañonera Beacon zarpó del puerto de Montevideo con ese propósito y se instaló frente a las barrancas de Rosario. El episodio no pasó a mayores gracias a la intervención del canciller argentino Bernardo de Irigoyen (también masón y nexo con logias internacionales)

Bayo creó la oficina del Inspector General de Escuelas, que fue la base para el actual Ministerio de Educación provincial, y aprobó una ley que hizo obligatoria la educación primaria para todos los niños. El 28 de febrero de 1875 inauguró el Colegio Nacional en la ciudad de Rosario.

Gobernar es poblar
Rafaela, por ejemplo, está absolutamente cruzada por el plan masón para la pampa santafesina.
La generación de una urbe progresista y pujante tuvo mucho – o todo que ver- con el establecimiento en el oeste provincial de la Logia “La hija de Garibaldi” o la “Garibaldina” a la que, posteriormente, se le sumó “La Antorcha” hasta la década del ’30
Si miramos un mapa de la masonería en Santa Fe, advertimos que allí donde hubiera una concentración urbana que tuviera futuro (enclavadas en buenas tierras, o que esté cerca de un ferrocarril) había actividad masónica. De Venado Tuerto a Reconquista hubo logias

La masonería insertó a sus hombres en las comisiones de fomento de los pueblos, y cuando se convirtieron en ciudades, por lo menos hasta la década del ’20, concejales, diputados, intendentes, respondían a las logias masónicas. Fueron formas pre-políticas, que cedieron ese papel hasta los años ’20 en nuestra provincia, cuando ya se insertan como mediadores políticos las estructuras partidarias. Ya no es la logia sino el partido el que propone sus hombres y llega a tomar el Gobierno local.

El diario de la masonería giraba en torno a la filantropía, entonces sociedades de socorros mutuos, bibliotecas, las damas de beneficencia, que promovieron la realización de hospitales, por ejemplo, pues si bien la masonería es estrictamente masculina, sus mujeres tuvieron mucho que ver en la creación de estas instituciones. Tal vez una de las obras más emblemáticas es la escuela Normal, que era un poco la institución educativa más afín ideológicamente a los objetivos de la masonería. La secularización de los cementerios, todo ello que de alguna manera la separación entre Iglesia y Estado era promovido por las logias.

A fines del siglo XIX, en la “Perla del oeste”, que comienza la vida institucional con entidades asociativas como la Sociedad Italiana, la Sociedad Obrera, en todas hubo masones. No actuaba la logia como tal, sino que sus hombres eran en parte masones, estaban en las comisiones directivas. Entrando al siglo XX, ya la logia “La Antorcha” impulsa la creación de la Escuela Normal, que por ejemplo participa como logia en las reuniones previas a la fundación, y muchos de sus primeros profesores respondían a la masonería. La Escuela Normal rafaelina nutrió de un verdadero ejército de maestras a la provincia y fue preponderante a la hora de alfabetizar los pueblos rurales incipientes en todo el territorio.
De lo más cercano a lo más lejano de nuestra mirada quedamos perplejos ante nuestra propia ignorancia de los motores ideológicos –reales- que forjaron la institucionalidad occidental moderna, que ya empieza a ser tan vetusta como “pieza de museo”. Unicef, la ONU, la Cruz Roja, los Boys Scouts, el Rotary, entre otros, fueron creados por masones, también. En ese iluminismo imperante, en que generaciones se liberaron del cepo religioso que contenía a las ciencias en su progreso, la excitación del hombre liberal que creía encontrar la “perfección” en la puerta de las iglesias, en la tierra y en el “hoy”.