De la Forestal a la Soja (PARTE I)

Pablo Benito para Notife – Se han sucedidos modelos productivos en nuestro país que se agotan a un par décadas. “Escupir para arriba”, en materia ambiental, es despreciar un futuro cada vez más cercano.
La historia también es transgénica10278-0

El Nunca Más, con respecto a la violencia política y la violación de los derechos humanos, está siendo reducido a una expresión de deseo que se acerca, con los años, al delirio y la impotencia. La utopía, hoy, sería convencerse que algo bueno puede salir de modelos productivos que plantean la explotación irracional de recursos no renovables hasta agotarlos sin siquiera mirar algunas décadas adelante.
El ser humano, consecuente con su capacidad de tropezar, varias veces, con la misma piedra – a la que echará la culpa de su caída- repite la historia como tragedia, bajo la ansiedad de consumir rápidamente lo que está a su alcance en el ciclo biológico en el que su vida se agota.
El tiempo se reduce al nacimiento y la muerte personal… el resto que reviente.
El impacto del monocultivo, con su creciente deforestación y stress del suelo de las tierras más fértiles del mundo, no preocupa ni a dirigentes ni a dirigidos, transformando la protesta ecológica en un slogan más tan vacío como antiestético. “Lleve su bolsita al supermercado y duerma tranquilo”.  La ignorancia es el vértice de ese círculo de confort que sólo se ve interrumpido cuando una catástrofe natural – cultural y civilizada en realidad- toca a la puerta de uno cuando ya es demasiado tarde.

La historia repetida

Los ciclos financieros propuestos por este sistema en que predomina el capital, se repiten – desde el centro a la periferia- como un cuentito infantil que escuchamos con la absurda esperanza de que el final sea otra alguna vez. No somos niños pero el final del cuento no cambia porque está escrito, desde el principio hasta el final.

UNA LIBRA DE CARNE

Shylock es a Antonio lo que es Argentina a los prestamistas internacionales. De la libra de carne, a millones de hectáreas para saldar deudas

shylock

Quizá esa sea la razón por la que, cuando los países subdesarrollados deciden vivir con lo propio y tener más de eso propio, quedamos “afuera” del mundo.
Nuestro rico país se endeudo varias veces y tuvo que entregar, en pago, más que una libra de carne. Concedió su territorio con todo lo que lo habita –incluidos los argentinos.

La Forestal

The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, es la empresa Inglesa- con capitales también franceses y alemanes, que comenzó en 1872 a quedarse con 2 millones de hectáreas – media provincia de Tucumán- en el momento mismo que tomó un empréstito a la financiera Murrieta con sede en Londres.
El crédito concedido a la Argentina para uso de la provincia de Santa Fe, fue el capital inicial de la banca privada, representada por la empresa estatal Banco Provincial.
Las treinta y siete cajas de hierro que partieron del puerto de Liverpool, el 10 de marzo de 1874, embarcadas en el buque «Gassendi», tenían como destino a Santa Fe.  Traían 180.187 libras esterlinas que significaban el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta & Compañía.
El capital trasnacional que siempre tiene un problema para cada solución, propuso saldar el pago de la deuda a la manera descrita por Shakespeare. Con una libra de carne – para el caso, dos millones de hectáreas- quedaban a mano. Como la realidad siempre supera a la ficción. Lo que no pudo hacer el Mercader de Venecia porque en el contrato sólo figuraba una libra de carne- mas no sangre que iba a ser derramada al producirse la escisión- si lo pudieron “comerciar” los representantes del Estado y los capitalistas ingleses – cuyo representante, Lucas González, era el mismo a un lado y otro del mostrador –casi como Luis Caputo, pero sin Paradise Paper de por medio. En este caso si hubo sangre además de entregar el cuerpo de un país, que es ese territorio, pero esa es otra historia de modelos productiva que sustentan una economía pero que hasta a miles de kilómetros de distancia de donde se extraen los recursos.

La devastación natural

Así como la ciencia a principios de milenio, encontró en la semilla transgénica, la forma de multiplicar exponencialmente la producción y extracción de soja a bajísimo precio, a mediados del siglo IX, en una feria de ciencias en Barcelona, un par de biólogos demostraron su experimento por la que se podía producir cuero de la piel de la vaca curtiendo el mismo con la utilización del tanino. Elemento que se venía extrayendo de la corteza de distintas especies arbóreas de Europa y que había encontrado una variante revolucionaria en el quebracho colorado, oriundo del centro de Sud América. El proceso de curtido del cuero que, hasta el momento, llevaba 6 meses en su producción podía reducirse a 1 mes con la utilización del tanino extraído del Quebracho Colorado que – por lo demás- aseguraba un tinte al cuero de notable calidad.

 La explotación llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente, tanino.

Estado dentro de un Estadoforestal15

La Forestal resultó ser un gran negocio para sus múltiples dueños que contaba con ferrocarriles, puertos propios y pagaban a sus vapuleados trabajadores con vales que éstos a su vez debían de canjear en los almacenes de la mismísima empresa. El caso alegórico fue de Aniceto Barrientos de Villa Ana (Santa Fe) que, durante su vida de asalariado en la empresa, fue contabilizando cuántas veces recibía el mismo vale con el mismo número y llevando la anotación en un cuaderno registró 137 veces. La Forestal además tenía una fuerza propia de represión, la «gendarmería volante», financiada por la propia empresa y armada y uniformada por el gobierno provincial del gobernador Enrique Mosca quien sería luego candidato a vicepresidente por la Unión Democrática en 1945.

El final de la empresa

La firma se retiró del país en el año 1966 debido a la brusca caída de los aranceles internacionales de la madera y el tanino reemplazado por nuevos productos.
La Forestal dejó graves consecuencias económicas, ecológicas, y humanas. La acentuación de la tala del quebracho para la ganancia capitalista agotó ese recurso natural, en lo humano y económico el 95% de sus trabajadores no pudieron jubilarse, muchos perdieron sus hogares, las industrialización fue destruida y los pueblos se empobrecieron y su gente alimentó los suburbios de las grandes ciudades creando villas miserias.

 

VER PARTE II

2 opiniones en “De la Forestal a la Soja (PARTE I)”

  1. Varias cosas del artículo son falsas. El «relato» da a entender entre otras cosas:

    a) Que los obreros vivían mal en la forestal. Todo lo contrario, tenían un nivel de vida que no se conocía en todo el norte argentino: agua potable, cloacas (que cuando se fueron los ingleses se deterioraron), escuelas, hospitales, clubes, casas para cada familia, una ciudad arbolada, con plazas, juegos… que superaba en todo a Resistencia Capital del Chaco

    b) Que se desforestó irracionalmente. Error. La forestal entregaba una suerte de metro que no debía cerrarse alrededor del quebracho a talar. Cualquier arbol de diametro menor era rechazado. Con esto se aseguraba que los ejemplares jóvenes no sean talados. Fue con la desaparición de la forestal que los «criollos» empezaron/mos a talar indiscriminadamente para hacer postes y se redujo en buena parte la cantidad de quebrachos. Aún así, pasaron mas de 50 años, tiempo mas que suficiente para que vuelvan a crecer si esa hubiera sido nuestro interés.

    c) Que se pagaba con vales sin valor. Error. Los habitantes del norte preferían los VALES INGLESES al peso Argentino. Un bolichero, pariente, que tuvo su almacén en el paraje donde nací y me crié (Colonia El Timbó) ahorraba en VALES DE LA FORESTAL porque no perdían el valor.

    Un ejemplo de esto lo da el mismo ideologizado autor del artículo que dice que un tal Aniceto recibió varias veces el mismo vale. Eso quiere decir que no perdía valor, circulaba siempre el mismo dinero (calidad y cantidad) de dinero y que no le daban a la emisión (lo que lo hubiera disminuído y hecho desaparecer).

    Estuve en la VILLA GUILLERMINA este verano, pude hablar con algunos estudiosos y todos coincidían que estan RESCATANDO todo lo bueno de la forestal que fue sepultado por toneladas de tinta de charlatanes de turno (entre los que incluyo al autor de la película quebracho, Bayer, el músico Enrique LLopis y el escritor Gaston Gori) Todos con una visión sesgada, xenófoba e izquierdista.

    1. Señor Gabriel Venica, muchas gracias por dar su opinión y fundamentarla, más no la adjetivación empleada. Sólo para anotar una serie de contradicciones que se desprenden de su propio escrito y extracciones aisladas de un «relato» de mi autoría. Lo primero destacable es su confesión de parte en cuenta a la existencia de una moneda de curso ilegal al que llama «vales ingleses», al cual llama «dinero» reconociendo su «emisión» por parte de La Forestal, lo cual demuestra de por si la comisión de un delito que deja a las claras la existencia de un «Estado dentro de otro Estado». Es extraño de un hombre que se dedica a escribir sobre los beneficios del liberalismo en cuanto a la libertad que le es otorgada a los individuos su omisión a que el pago en moneda propia, sólo válida en el territorio explotado por la empresa hace de «La Forestal» una Cuba sin ser una isla geográfica pero si económica al punto tal de someter a los asalariados a engrilletarse a un territorio determinado sin recursos para escapar de él. Con respecto a la preservación de los montes, la ligereza de su afirmación en cuanto a los recursos naturales es hoy, en 2018, algo que no permite la menor discusión. La intervención sobre el medio ambiente no se reduce a la causa -efecto de una intervención de la naturaleza cuando se trata de la escala de la Forestal, la modificación violenta de la biodiversidad genera un impacto ambiental que puede haberse ignorado a principios del siglo pasado, pero nunca puede manipularse hoy con el conocimiento científico al que usted mismo puede recurrir. l
      Por lo demás, es cierto que una gran parte de la población del norte añora las bonanzas obtenidas durante la instalación de La Forestal pero si usted lee sin prejuicio y con atención, verá que el artículo se concentra en la sustentabilidad y sostenibilidad de los modelos productivos en el tiempo y como política de Estado no como negocio privado con una duración de algunas décadas con el extractivismo del recurso natural hasta su agotamiento o hasta que, el mismo, deja de ser rentable y deja atrás un desierto en donde hubo un ecosistema de gestación milenaria. Pasó con el caucho como con el tanino, siendo el costo pagado por los nativos y no por los explotadores trasnacionales que una vez secada la vaca, se retiran. Podría seguir enumerando situaciones que se desprenden de su propio relato, no quisiera ponerle un adjetivo a su intervención aunque si le manifiesto mi asumida «ideologización» algo que pareciera irritarlo al punto de no reconocer, usted mismo, el sitio ideológico desde el cual emite su subjetividad. No cometeré la falta de respeto de ubicarlo a diestra, siniestra o zurda. Es su propia potestad y derecho asumir el pensamiento social e histórico al que adhiere y en el cual se enrola.
      Desde ya, muchas gracias por participar con su opinión y su disenso. Pablo Benito (autor de la nota y periodista)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *