Jose Luis Illescas, vocero de la defensa social de los Baraldo y ex comisario de Esperanza exonerado por el secuestro extorsivo de un pareja de menores en 2004

Pablo Benito – Se viraliza un video en donde una mujer, Analía Palmioli, reacciona contra otras mujeres por entender que estaban “politizando” la manifestación por el femicidio de la pequeña de 17 años, Agustina Imvinkelried. Posteriormente en un video selfie, Analía, llama “locas de mierda” a las feministas y asegura “en Esperanza no somos así”. ¿Serán en Esperanza de UNA manera?


Veamos, horas antes del femicidio de Agustina, María Fernanda Baraldo denunciaba al ex comisario de Esperanza, Jose Luis Illiescas, por amenazas y por el intento de violación a la propiedad del Estudio de una de sus abogadas en donde. Illiescas, es captado por las cámaras de seguridad. María Fernanda es la mamá del niño abusado por sus abuelos y tío. Por el crimen ya fueron condenados, aunque están en libertad, siguen siendo vecinos “honorables” y cobijados por la iglesia, los culpables de la aberración.
¿Cómo será la ciudad en que una mujer siente “vergüenza” por las feministas y no por el femicidio de Agustina, la condena de abuelos por abusar de su nieto y tantos casos más que encontraron impunidad espiritual y judicial, en Esperanza?

Escuela Granja de la UNL, Esperanza.


Diez niños violados en la Escuela Granja de la zona, otro “culpable” suicidado y el hecho no ocupa ni un renglón, ni media palabra, siquiera un comunicado del Ministerio Público de la Acusación. No hay marchas, ni enojos, ni “vergüenza”. Tampoco hay investigación en una escuela en que los menores están internados. Tampoco la UNL, del cual depende este colegio secundario, dijo nada. 10 niños violados en la escuela, un preceptor suicidado y “acá no ha pasado nada”. Junio 2016. Caso resuelto.
Difícil entender ¿Cómo “son” en una ciudad con parámetros de vergüenza aplicados al pañuelo verde y no a los macabros “secretos”?

Analía Palmioli, vecina de Esperanza, para quien las feministas son locas y dementes, en un reportaje realizado en Aires De Santa Fe, al preguntársele por el caso Baraldo, dijo “desconocer el tema, aunque se que hay distintas versiones, ya la Justicia no se expidió”. Cuando los violadores de su nieto están CONDENADOS. “En Esperanza no somos así”, dijo.

Apuntes

Esperanza: Un niño, entre sus 5 y 9 años, es violado por su abuelo, sistemáticamente, con la asistencia de una abuela que “organiza” los encuentros del pequeño, también, con el tío de la víctima. Víctor Hugo Baraldo (abuelo del menor) recibió 18 años de prisión, Juan Pablo Baraldo (tío) 16 años y Nidia Noemí Morandini (abuela) 20. Ocurre en Esperanza, una pequeña ciudad de 40.000 habitantes. Primera colonia agrícola de Argentina.
Luego de la condena, la iglesia local organiza una marcha…pide por la libertad de sus fieles creyentes, los violadores. Marcelo Cattáneo, párroco de la parroquia de “San Jose” y administrador parroquia de la Cuasi-Parroquia Inmaculado Corazón de María, pidió por piedad para los victimarios del niño.

¿Quién se animaría a poner la cara por violadores de sus nietos?

Jose Luis Illescas, vocero de la defensa social de los Baraldo y ex comisario de Esperanza exonerado por el secuestro extorsivo de un pareja de menores en 2004

José Luis Illiescas lo hizo. El señor dice ser amigo de la familia Baraldo y los medios locales de Esperanza así lo toman. El párroco así lo trata y quienes acuden a la movilización por la libertad de los violadores, también.
“Yo no vi, yo no fui, yo no estaba”, dice el formulario de declaración de los presos. Esperanza no es una cárcel, pero mucho se le va pareciendo en “no saber”, “no escuchar”, “no hablar”.
Jose Luis Illiescas, era comisario de Esperanza, el referente de la policía que daba charlas en las escuelas sobre drogadicción y narcotráfico y se reunía con las “fuerzas vivas” de la localidad.
En 2004, fue procesado -y en 2009 condenado- por, al menos dos hechos gravísimos de  “privación abusiva de la libertad calificada por violencia y amenazas, incumplimiento de los deberes de funcionario público en concurso ideal y extorsión en grado de tentativa”. El caso fue resonante por abajo, pero en la superficie nadie recuerda el hecho por el cual se quedaron sin su comisario y sumaron mano de obra desocupada a la ciudad.(VER)

La “anécdota”

Ocurrió, el hecho, el 5 de agosto de 2004 cuando Illiescas y otro agente detuvieron a una joven pareja de transeúntes, los llevaron a la comisaría, pero sólo registraron a una joven de 18 años como ingresada. A su pareja, bajo amenazas y con su novia como rehén, lo llevaron en coche hasta Santa Fe para que le diera dinero a cambio de “no armarle una causa”.
Un acto de terrorismo de Estado, liso y llano, por el que cuatro personas fueron condenadas y hoy siguen siendo buenos vecinos dándose el lujo de amenazar, por redes sociales y ante los medios, a fiscales, abogados, víctimas, al propio arzobispo de Santa Fe y periodistas -también a familiares de periodistas que viven en la ciudad “que no es así”.

Marcelo Cattaneo, bendijo la marcha por la libertad de los Baraldo y ausente sin aviso en la convocatoria por el femicidio de Agustina,


La patota de… ¿de quién es la patota? Opera, el miedo en la sociedad esperancina, claramente, pero para encubrir, evidentemente “algo” pero ¿a quién? ¿Por cuánto? ¿Por qué?
Jose Luis Illiescas, concurrió a todas y cada una de las audiencias del caso Baraldo. Se hacía ver ante cada testigo que concurría al juicio, la mayoría vecinos de Esperanza. De que vivirá un hombre que no se jubiló, no cobró indemnización y lo único que sabe es ser “mal policía”.


En 2008, los “poliladrones” reciben condena. La resolución dictada por el juez de Sentencia de la 5ª Nominación, de Santa Fe, Enrique Alvarez, estableció penas de cuatro años de prisión e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por el término de tres años para José Luis Illescas y Leandro Ariel Rojas Perotti, A la vez que condenó a Juan Alberto Avalos y Alejandro Miguel Grazzioli -involucrados sólo en uno de los hechos-, a una pena de tres y dos años de prisión en suspenso respectivamente, e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por el término de dos años.
Todos estos nombres son conocidos en la ciudad, uno tiene un gimnasio, otro es encargado de las relaciones públicas del Coro de Esperanza.

Otro

Sergio Trod, otro “respetable vecino” de las marchas clamando por la inocencia de los violadores CONDENADOS, familiar político de Victor Hugo Baraldo y compañero de trámites judiciales del Juan Pablo Baraldo, tío, policía y violador de su propio sobrino.

Pero la policía esperancina o es muy corrupta, por defecto, o es muy amateur en sus violaciones a la función pública que hace que los atrapen. Otro exonerado de la fuerza es Sergio Trod, vecino de los Baraldo y esposo de la prima hermana del abuelo violador. Trod, fue detenido en 2009 cuando era, también, Subjefe de la Unidad Regional XI, departamento Las Colonias, por su responsabilidad penal, como cómplices en el robo de una vivienda en localidad de Providencia. Los ladrones olvidaron en el lugar del hecho, un papel con instrucciones escritas de puño y letra por Trod y su ayudante Unidad Regional XI, departamento Las Colonias, comisario inspector Sergio Trod y el oficial subayudante Juan Carlos Correa. Las pericias caligráficas lo incriminaron. Corruptos y brutos no es buena combinación y es difícil revertir el perfil psicológico de la temeridad para actuar de un sujeto.

Operaciones de prensa victimizando a los victimarios ya condenados por la violación de su nieto y nuevamente insultando a la familia que debe contener al niño después de semejante ultraje. Noemi, quien recibió la máxima condena y un llamado a la “marcha”

Trod, además de encabezar la marcha para pedir por la inocencia de los abuelos y tío abusador, con este último, Juan Pablo Baraldo, concurrió a “visitar” a una funcionaria de Niñez y Adolescencia provincial, antes de que se realizasen las Cámara Gesell.
No sólo que el ex comisario exonerado por corrupción es un vecino notable de Esperanza, sino que, además, como uno de los responsables de Edición UNO, el semanario que tuvo la “exclusiva” declaración de la abuela, Nidia Morandini, condenada a 20 años de prisión, por organizar el abuso de su nieto en reiteradas ocasiones. Además de la torpe operación de prensa en la que aseguraba, ni bien fue presentada la denuncia contra Victor Hugo Baraldo, en la que aseguraba que “el abuelo” era impotente, por lo que la denuncia carecía de sustento.


¿Cómo no llegar a Agustina?

Esperanza arroja, hoy, un nuevo femicidio a la zanja de la estadística tan fría que calienta paciencias. En la ciudad de la impunidad judicial y espiritual a hechos de pedofilia, la investigación del asesinato de Agustina Imvinkelried, no escapa al sendero previo de impunidad institucionalizada en la ciudad.
La primer fiscal, del nuevo sistema, Clelia Trossero –quien develó e impulsó el caso Baraldo en su primer etapa – fue denigrada, apretada y humillada por medios de comunicación de la ciudad. En su primer año en funciones, se encontró con 25 denuncias de abuso sexual que impulsó y cobijo a las/los denunciantes, para que siguieran su curso. La ciudad que “no es así” como las “locas feministas”, tal el aplaudido testimonio de “la vecina común”, Analia Palmioli, estaba incomoda con una Fiscal que recibía a las mujeres, empatizaba y las contenía para que se animen a dar el paso de la denuncia contra sus abusadores. Esto, en la ciudad de patotas conformadas por ex policías corruptos “desocupados” era una herejía.
Encima osó creerle, allá por 2014 a un niño y a una madre y facilitar las vías institucional para judicializar uno de los casos más terribles de la historia santafesina referentes al abuso infantil.
Además de ser mujer, el otro “pecado” que cometió fue desobedecer el mandato del rancio círculo rojo político – empresarial de la ciudad. Pero también desobedeció las directivas de “aggiornamiento” del entonces Fiscal Regional, Ricardo Fessia.


Aunque no pasó mucho tiempo, eran otros tiempos y no hubo demasiada sororidad para con la Fiscal ni dentro de la Justicia.
Una cámara oculta realizada por un policía de la ciudad al entonces Presidente del Concejo Municipal de Esperanza y ex candidato a Intendente, Cristian Cammisi, lo muestra al dirigente radical hoy lanzado, nuevamente, a la Intendencia y representante de la Agencia para el Desarrollo provincial, refiriéndose a la Fiscal Trossero en términos como “yo a esa conchuda ni la saludo, hace seis meses que le pedí a Fessia que la saque y Fessia la quiere sacar pero no quiere hacerlo antes de las elecciones (de 2015)… La mina es una chota y le pedí que la saque”.
La Fiscal denunció a ambos – Fessia y Cammisi- por tráfico de influencias, entre otras cosas. El policía Ricardo S., apareció muerto, electrocutado en su casa, Trossero fuera de Esperanza, Fessia en el Consejo de la Magistratura nacional, premiado, por el esquema de la UNL, como secretario de Piedecasas, y Cammissi, sigue siendo un vecino destacable que sigue representando a los esperancinos. (Ver cámara oculta)

Otro aberrante caso de resonancia nacional y sin consonancia local.


No hubo manifestaciones de vergüenza, ante semejante acto de violencia de género, misoginia y los patrones mantuvieron la estancia en calma.
Desde las redes, la ex Fiscal de Esperanza sigue siendo insultada por la “Liga de la Verdad” -así se hacen llamar- liderados por el ex comisario corrupto, Illescas, a quien nadie le pone el cascabel, al menos para saber gato de quien es.
La comunidad que “es así”, quiere mucho a la “nueva ex” Fiscal, Laura Urquiza quien llevó con premura, rapidez y escaso – o nulo- cuidado la investigación del femicidio de Agustina.
La convocaron, abandonó sus vacaciones, y en 72 horas ya estaba con la cara al sol disfrutando su licencia. Agustina Imvinkelried fue asesinada por Pablo Trionfini, su matador se suicidó, a las horas su declaración pública calmó cualquier rumor y caso cerrado.
Lo mismo que ocurrió con el caso de la Escuela Granja, los 10 menores violados y su preceptor suicidado. Mejor para todos una Maria Laura Urquiza de Fiscal, expeditiva y sin muchas dudas, que una tal Clelia Trossero quien es desconfiada y vueltera, o como la sintetizó Cammisi, “una conchuda”.

Investigación Agustina

El primer dato es el truco de magia por el que el Ministerio de la Acusación, coloca a la Fiscal, Laura Urquiza, al frente de la causa. Urquiza se encontraba de licencia y había dejado el cargo en la ciudad el 22 de diciembre pasado. En su reemplazo asumió Alejandro Benitez quien, además, se encontraba de guardia en el MPA dada la tradicional “feria judicial” en la que el servicio de Justicia se brinda con menos recursos que en la habitual escasez.


El cuerpo se encuentra 26 horas después de haber sido visto por última vez. A 300 metros de ese lugar. “Hay testimonios que vieron a Agustina hablando con este señor, Pablo Trionfini”, bien. Deciden allanar la morada de Trionfini, el principal y único sospechoso, sobre el mediodía del lunes 14. La policía, los bomberos y el cerrajero… -sí, el cerrajero que convoca la Fiscal para poder entrar a la casa del hombre al que testimonios lo sindican como: “el ultimo con el que estuvo Agustina” y al que no querían dañarle la puerta de entrada de su hogar. Dos horas esperan a que “la fiscalía de la orden”, revela el propio cerrajero. Cuando entran, el sospechoso estaba colgado.

Allanamiento, con cerrajero, a la morada del principal sospechoso del femicidio. 2 horas esperando en la puerta, mientras Trionfini se “hacia cargo” del crimen, colgado en su casa.


En dos horas y viéndose cercado, decidió hacer Justicia y suicidarse haciéndose cargo del femicidio. ¿Y si no estaba el sólo? Los muertos no hablan, pero si la fiscal que, inmediatamente, aseguró que no había indicios de que en la escena del crimen haya terceras personas. Encontraron zapatillas embarradas de Trionfini. La Fiscal considera que es un “dato” siendo que el suicidado vive, precisamente, en una calle de tierra.
¿Cómo lo sabía? Los exámenes de ADN no se habían hecho ¿Había rastros de ADN en Agustina que no sean del suicidado? La pericia del coche, tampoco.
Agustina había llamado a un conocido de la familia para que la fuera a buscar en la madrugada, no lo espera. Durante la búsqueda la familia asegura que fue secuestrada, algo obvio, no subiría con un desconocido siendo que alguien había despertado para ir a buscarla.
Se realiza la autopsia de la pequeña ¿y la de él? Los titulares de los diarios aseguran, inmediatamente, se suicidó. ¿La Fiscal podría asegurarlo sin la autopsia, de él, en la mano?


La fiscal informa que se harán pericias sobre el celular de Tronfini. ¿Y el de Agustina? ¿Lo tenía con ella al ser encontrada? Antes de hacer las pericias, la Fiscal asegura que no hay terceros. Agustina es velada, último adiós e inhumada. ¿Ya está? ¿Por qué la premura? ¿Por la feria judicial?

Esta investigación recién comienza.