Los abuelos que tuvieron respaldo y las víctimas que fueron “escrachadas” en Esperanza por CONTAR

Al fin presos.
Carolina Walker (abogada de Ma. Fernanda Baraldo y especialista en casos de abuso infantil y violencia de género), Pablo Benito (periodista, realizador y documentalista) y Pablo Ramazza (Cineasta), en una realización la Productora Audiovisual DeSantaFe.aR, iniciamos, en noviembre de 2018, el montaje del film documental “El Caso Baraldo: Juicio al Juicio”, que hoy, con la prisión efectiva de los abusadores comienza a dibujar un desenlace. El caso se ha transformado en un “leading case” que demuestra que los sistemas no son ni buenos ni malos si prescinden de la participación y el control ciudadano.

COMPOSICIÓN DOCUMENTAL: FRAGMENTOS DE LAS AUDIENCIAS PÚBLICAS, TESTIMONIOS DE FAMILIARES DE LA VÍCTIMA Y SUS REPRESENTANTES LEGALES, ABOGADOS DE LA DEFENSA Y FISCALES INTERVENIENTES. MAGISTRADOS, LEGISLADORES, FUNCIONARIOS POLÍTICOS, PERIODISTAS EN COBERTURA DE LAS AUDIENCIAS Y VECINOS DE LA CIUDAD DE ESPERANZA.

El objeto de la pieza comunicacional es dar a conocer detalles de un juicio oral y público que terminó con la condena de Víctor Hugo Baraldo, su esposa Nidia Noemí Morandini y el hijo de ambos, Juan Pablo Baraldo por el delito de abuso sexual reiterado de su nieto y sobrino, respectivamente, entre los 6 y los 9 años del menor.

Nos interesa visibilizar un documento que interpela a la Justicia santafesina y las reformas recientes que se han expresado, en su tensión, en los dos juicios de este proceso y tiene, como destinatarios, particularmente, a adolescentes estudiantes de escuelas secundarias y estudiantes de nivel superior de las especialidades intervinientes en un proceso como el que abordamos.

El nuevo sistema actuó con todos sus anticuerpos para consagrar, en primer lugar, el derecho del Niño a ser oído, respetado y superar el concepto de los menores como objeto de derecho por la de sujeto de derecho.  Esa tensión se vio durante todo el proceso con un tribunal natural que actuó con métodos y técnicas propias del viejo orden, por un lado, y quienes venimos acompañando el nacimiento del nuevo sistema y apoyando la reforma del sistema penal, por otro lado.

Contar con el material audiovisual de las audiencias es, en sí, la demostración de que el servicio de Justicia comienza a salir del cascaron y mostrarse públicamente.

En las horas y horas de grabación se puede observar lo mejor y peor la crisis en que se encuentra la Justicia ante el cambio de paradigma que se impone. Queda en evidencia, durante las audiencias públicas, que las herramientas para satisfacer la demanda ciudadana de mayor celeridad, respeto por las víctimas y el derecho a la defensa, existen y están al alcance de los magistrados en la conducción de un proceso siendo de sumo interés marcar la diferencia, en ese sentido, la diferencia notable en los dos juicios abordados y la importancia que le cabe a la formación y perfil de los jueces en la administración de Justicia.

Ha sido un juicio interdisciplinario por excelencia. Fue notable el especial aporte los profesionales que actúan como auxiliares de Justicia. Psicólogos, psicopedagogos, Asistentes sociales, forenses, etc. Quedó en evidencia, también, el largo camino por delante para unificar criterios y lograr mayores índices de profesionalismo, estructuras del Estado y su permeabilidad a las presiones. Todo está ahí, se puede ver, escuchar y analizar. La Justicia, como tal, está saludablemente a la vista como un avance hacia la democratización del Poder Judicial

El rol de la Cámara Gesell – y su función en el develamiento de abuso sexual infantil – ha sido clave en el proceso,  siendo llevada adelante con profesionalismo y con impecabilidad procesal por la que no ha podido ser destruida, como factor indiciario y probatorio, en el objetivo de establecer la verdad histórica que debió padecer el menor.

Víctimas, fiscales y representantes han sufrido la continuidad -en el primer y fallido juicio- aquella violencia ejercida contra el menor y, como en muchos casos que suceden en la actualidad, amenazaron y presionaron a los denunciantes con el fin de quebrarlos emocionalmente y hacerlos desistir en dar testimonio de una verdad incómoda, no sólo para la Justicia, sino para toda la sociedad. Son casos de extremada perversidad y que aún resulta más cómodo ignorar que enfrentar.

En la forma pública que adquirió el proceso jugaron un rol muy importante los medios de comunicación en general y los trabajadores de prensa en particular que, en razón de tal y de ciudadanos, se comprometieron con la verdad y se obligaron a formarse en este nuevo rol que el Estado les concede: Intermediar entre la rigurosidad técnica jurídica y el saber popular, extremando sus esfuerzos para preservar la intimidad del niño.
El Caso Baraldo ha sido un ejemplo y marca un camino para el tratamiento mediático de lo ocurrido en audiencias orales y públicas.

Por todo esto es que decidimos realizar esta pieza audiovisual documental, cruzando testimonios de quienes han participado de este proceso, desde un comienzo.

Estamos convencidos que el duro camino enfrentado por esta causa, bisagra para la Justicia santafesina, debe ser mostrada a los ciudadanos como ejemplo y aprendizaje social. Si existen las herramientas jurídicas y técnicas para combatir un flagelo, tan grave como intolerable, como lo es el abuso infantil.
Esto lo consideramos importante, como mensaje, tanto para las víctimas como para los potenciales victimarios.
El Caso Baraldo dice a la sociedad que la Justicia sí escucha a los niños. Que sí les cree y el Estado sí tiene los elementos para protegerlos y es su obligación hacerlo cumpliendo la ley -nada más pero tampoco menos.  

Este será nuestro aporte a consolidar la transformación de un Poder Judicial que debe asumir su responsabilidad de tener un mayor acercamiento con la cotidianeidad de los ciudadanos y que sean, también, factible de interpelación publica los actos de todos los agentes de Justicia, en especial lo magistrados.